Mostrando entradas con la etiqueta General Francisco Chartier. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta General Francisco Chartier. Mostrar todas las entradas

miércoles, 8 de agosto de 2012

Informe sobre la exploración mandada a practicar por el Gobierno Nacional, en el territorio comprendido entre el río Cuyuni y el Pico Roraima, según Resolución del Ministerio de Relaciones Interiores de 15 de junio de 1894.



1895 Mapa de una Sección de Guayana, preparado por el General Francisco Chartier,  para señalar su expedición al Monte Roraima (Colección de la Fundación la Guayana Esequiba)

Transcripción
Estados Unidos de Venezuela
Caracas: 22 de abril de 1895.

Ciudadano, Ministro de Relaciones Interiores
                                                                       Presente
Ciudadano Ministro
En cumplimiento de la misión que, con fecha 15 de junio del año próximo pasado, me confió el Gobierno Nacional, y cuyo objeto era la exploración del territorio comprendido entre el río Cuyuni Y EL Pico Roraima, en el Estado Bolívar, tengo la honra de presentar a usted el informe relativo al viaje que la comisión acaba de verificar.

Salimos de esta Capital mi hermano Federico, Secretario de la Expedición, y yo, el 28 del mismo mes; pasamos por Trinidad, y de allí, en unión del Presbítero Joaquín Rozo, Capellán de la Expedición, seguimos viaje hasta El Callao, donde llegamos el 18 de julio. Inmediatamente procedí a organizar el cuerpo expedicionario, y el día 1°  de agosto, nos pusimos en marcha para el Cuyuni. Los fuertes aguaceros que cayeron en esos días y la pérdida de una gran parte de nuestras provisiones, al pasar la quebrada El Pilón, nos obligaron a retroceder a el Callao, y fue solamente el 11 de de agosto cuando pudimos emprender viaje de nuevo. El 17 de, después de haber recorrido parte de la ribera izquierda del río Yuruán, llegamos a una  aldea de indios Arecunas, situada a orillad de una quebrada que cae en el Yuruán, y llaman Caratal. Dicha Aldea, levantada en terrenos pertenecientes a los señores Figarella hermanos, dista tres lenguas de la antigua misión española de Cura, y consta de unos trescientos indígenas, quienes antes vivían diseminados en ambas márgenes del Yuruán. El diez y ocho de agosto se erigió una cruz de diez varas de altura; se bautizaron 35 indios; y se bendijo solemnemente la aldea, a la cual se dio el nombre de San Joaquín de Cura. Envié a ese Ministerio, con fecha 19 de septiembre, varias fotografías de las   ceremonias a que hago referencia.

Salimos de San Joaquín de Cura el 21 de agosto, y después de un viaje muy penoso, debido a las lluvias torrenciales y a las crecientes de los ríos, llegamos el 25 a la Estacion venezolana del Cuyuni. De este lugar, y después de un detenido examen, envié a ese Ministerio, con fecha 26 de agosto, un informe detallado del viaje que la Comisión a mi cargo acabada de verificar. Me refiero a la consabida nota, que confirmo en todas sus partes.  

Del Cuyuni regresamos a  el Callao el 19 de septiembre, para organizar la gran Expedición que deberíamos emprender hasta llegar al  Pico (Monte) Roraima. Lo desprovisto que se hallaban los almacenes de El Callao, y Guasipati, nos obligo a demorarnos todo un mes, esperando las provisiones que estaban en camino, y fue tan solo el 15 de octubre cuando pudimos ponernos en marcha. El veinte llegamos al embarcadero de Vechica, en la orilla izquierda del río Supamo. Allí encontramos a los indios que habíamos contratado, y al siguiente dimos principio a nuestro viaje.

El cuerpo expedicionario a mi mando se componía de:
El presbítero Joaquín Rozo, mi hermano Federico Chartier, tres peones venezolanos y doce indios: por todas diez y ocho personas, que reparto en tres curiaras y cinco conchas. Ese mismo día envié adelante a dos indios, con la orden de ir al río Carrao a preparar las embarcaciones que habíamos de emplear después de haber franqueado la primera cordillera que debíamos de pasar.

Buscando el camino más  recto, bajamos el Supamo hasta la desembocadura  del río Gualiche,  que principiamos a remontar el 23 de octubre, con la idea de alcanzar las sabanas de Camarata. Durante seis días remontamos sin mayores tropiezos el mencionado río Gualiche y llegamos a una ranchería india, donde se erigió y bendijo una gran cruz, bautizando el lugar San Leonardo, nombre de pila del Jefe de la ranchería, compuesta de cinco casitas donde viven 38 indígenas. Según la costumbre que habíamos adoptado izamos la bandera nacional y en dos corpulentos cedros estampamos las letras E.U.V. (Estados Unidos de Venezuela). En ese lugar permanecimos dos días para renovar nuestra provisión de cazabe, principal alimento de los indios. El Primero de noviembre seguimos nuestro viaje, teniendo que abrir pasó a las embarcaciones, cortando con hacha los arboles caídos que obstruían el río. El 2, después de vencer muchas dificultades, llegamos a una ranchería donde vivían una familias indias, pero que hoy abandonada por completo.

Desde aquel punto se estrecha de tal modo el cruce del rio, y eran tantas las matas caídas, que no nos fue posible seguir  adelante y resolvimos retroceder en busca de otra vía. Regresamos al Supamo, y bajando este río llegaos al Yuruán el 4 de noviembre, después de haber visitado e el trayecto dos pequeñas rancherías indias, en las cuales viven unos 40 indígenas. El día siguiente principiamos a remontar el Yuruán. Nada de particular ocurrió hasta el 10, y abrigábamos la esperanza de poder llegar al punto que nos prometíamos alcanzar; pero el 11 principiamos a tropezar con las mismas dificultades que habíamos hallado en el Gualiche. El 12 apenas si logramos adelantar dos lenguas en todo el día. 

Mandamos dos indios a recorrer el río y los informes que ellos nos dieron, fueron que las conchas podrían pasar sin carga pero en cuanto a las curiaras de ningún modo. De nuevo tuvimos que retroceder, y haciendo rumbo hacia el Cuyuni, llegamos el 20 de noviembre a la Estación Ve venezolana. En ambas márgenes de los tres ríos recorridos: Supamo, Gualiche y Yuruán, visitados ya por nosotros detenidamente en el año pasado, existen algunas agrupaciones de indígenas, la mayor parte de ellos pertenecientes a la tribu de los Arecunas; pero estas agrupaciones, distantes las unas de las otras muchas lenguas, no son bastante importantes para formar un núcleo suficiente a la creación de una aldea.

Me concreto a seguir el relato de  nuestro viaje, poniéndome  a sus órdenes, ciudadano Ministro, para informar, si fuese necesario, sobre las producciones de estas ricas regiones.

Expedición hasta el Roraima

A nuestra llegada a la Estación venezolana del Cuyuni (El Dorado) encontraos al Señor Cesar S. Urdaneta H,  Comisionado Especial del Gobierno, quien se preparaba a salir para la Estación de Chicanang, nuevamente creada. Acatando los deseos del señor Urdaneta, quien me exigió lo acompañáramos en su recorrida, demoramos nuestra salida  hasta el sábado 24 de noviembre, día en que él y nosotros emprendimos  viaje para la Estación de Chicanang. Remontamos el Cuyuni y dos días después llegamos a la desembocadura del Chicanang. Por el croquis que acompaño, notará el ciudadano Ministro que desde el punto escogido para la nueva Sub- Comisaria, se domina a ambos ríos. Empero, siendo muy anegadizas las márgenes del Chicanang, creo conveniente establecer la estación, a unos trescientos metros más al sur, aprovechando un pequeño cerro que hay, que figura en el croquis. Desde este punto, la  vista abarca mayor extensión de terreno, y la casa - estación estará protegida contra las crecientes del río y en mejores condiciones de salubridad.

A nuestro paso por dicha Sub-comisaria, a mi cargo entonces del señor Canuto Gordon, se bautizaron seis de los indios que nos acompañaban.

El 28 de noviembre nos despedimos del señor Urdaneta, quien regreso a la Estación del Cuyuni, siguiendo nuestra marcha por rumbo opuesto, remontando el río Chicanang cuya dirección general es de S.E E a N. NO. Ambas márgenes de dicho río son anegadizas, de tal modo que con dificultad encontrábamos un lugar aparente para establecer nuestro campamento, teniendo varias veces que internarnos en la selva, en busca de un sitio apropiado. La corriente del Chicanang es fuerte, pero como el río es ancho y en el no existen saltos, adelantábamos  a razón de seis leguas por día. El 03 de de diciembre, después de cinco días de navegación, dejamos a Chicanang para entrar en la quebrada Acuchi. Esta es tributaria del Chicanang    y corre S. S O AL n. n e. la remontada de la quebrada Acuchi fue muy dificultosa. A cada momento teníamos, para dar paso a las embarcaciones, que abrir canales con pico y palas, o cortar las matas caídas que obstruían  el cruce de la quebrada. Vencidas las dificultades que entorpecían nuestra marcha, llegamos el 05 de diciembre al pie de la serranía que separan la hoya del Cuyuni de la del Orinoco, y cuya dirección es de E. S. E a N. N.O.

Dejamos en la quebrada Acuchi las embarcaciones al cuidado de dos de nuestros indios, y al día siguiente, 06 de diciembre, principiamos la ascensión del Cerro Lema. Este cerro, cuya altura es de 1530 pies  sobre el nivel del mar, está cortado casi a pico y para llegar a la cima hay que seguir el curso de una quebrada que por fortuna hallamos con poco agua, pero que en el invierno se transforma en torrente, lo que hace casi imposible la ascensión de la montaña. Al llegar a la cima del cerro, después de una marcha muy penosa, encontramos una diputación de doce indios Arecunas, que venían desde Camarata a nuestro encuentro y quien se pusieron a nuestra entera disposición. A las dos de la tarde bajamos el cerro Lema por la vertiente opuesta y a las cinco acampábamos en la ribera derecha del río Carrao, extenuados por el cansancio.­­­----El río Carrao, que no figura en ningún mapa de Venezuela, toma su nacimiento al S E y desemboca al O, en el Caroní. 

El Carrao es un río bastante caudaloso; la fuerza de su corriente es de seis millas por hora y describe muchas curvas en su curso; pero su dirección general es  E. S E a N  N.O.

Allí encontramos las embarcaciones que los dos indios enviados por nosotros el 20 de octubre, nos tenían preparadas, y que consistían en una curiara pequeña y cuatro conchas. No siendo suficiente ese número de embarcaciones para nosotros y para el transporte de las provisiones, tuvimos que mandar a construir cuatro conchas más. En esta circunstancia pudimos admirar la habilidad y destreza de los indios. No habían transcurriendo 24 horas desde que di la orden de preparar las nuevas embarcaciones, cuando ya las cuatro conchas estaban a flote. 

El 08 de diciembre nos embarcamos en el Carrao y después de haber pasado los rápidos de Carimán y Aguarinka, este ultimo largo y peligroso, acampamos el 10 en la desembocadura del río Akanang, que corre de S a N y cae en el Carrao, el cual en ese punto tiene un ancho de 150 metros.

Desde la desembocadura del Akanang corre hacia el Sur una serranía muy alta, cortada a pico y de la cual el cerro principal, el Auyán – tupué, se eleva a una altura de 2.300 pies. Durante día y medio remontamos el Akanang y el 12 llegamos a las sabanas de Camarata. Allí nos esperaban unos doscientos indios, entre los cuales reconocimos a muchos de los que en nuestro anterior viaje habían sido bautizados por el Presbítero Joaquín Razo. Esos indios nos recibieron con las mayores muestras de cariño, y nos llevaron a su aldea, situada en una hermosa sabana, a una legua del lugar donde habíamos desembarcado. En dicha aldea, compuesta de cinco grandes casas bien fabricadas, viven unos quinientos indígenas, cuyo Jefe nos brindo la más cordial hospitalidad, alojándonos en su propia habitación. La Casa donde estuvimos tiene la forma elíptica; sus paredes laterales son de bajareque hasta una altura de metro y medio y medio. Las dimensiones de la casa son las siguientes: largo, 20 metros; ancho, 12 y altura, 10. En esa habitación viven ocho familias. 

Permanecimos en las sabanas de Camarata hasta el 15 de diciembre, recorriéndolas en toda su extensión y visitando los destinos caseríos que se hallan esparcidos en ellas. Allí se cristianizaron 1226 indígenas de ambos sexos y diferentes edades; se erigieron y bendijeron con la mayor pompa posible, elevadas cruces; se celebro el santo sacrificio de la misa en altares improvisados, artísticamente adornados por los mismos indios; y se colocaron banderas nacionales que saludábamos con tiros de dinamita y disparos de armas de fuego. Para coronar estas ceremonias, se hacían en seguida distribuciones de objetos religiosos y de efectos como pólvora, zarazas, pañuelos, etc., etc., sin  exceptuar al más pequeño. Estos regalos eran siempre recibidos por los indios con las mayores demostraciones de contento.

Al regresar a nuestro campamento, en lugar de pasar por las sabanas ya exploradas, nos embarcamos en el río Acha, que recorre de S. S O a N. N E. y que bajamos hasta su desembocadura, en la ribera izquierda del Akanang. El 17 de diciembre emprendimos marcha hacia el Roraima.

Pasamos sobre la ribera derecha del Akanang caminando a pie, durante dos días, hasta llegar a la cordillera llamada Lintupué que atravesamos, llegando en la vertiente opuesta a unas extensa sabanas, en las cuales descansamos hasta el 20, pues como se deja ya consignado, la ascensiones esas escabrosas serranías es por demás dificultosa.   

Después de seis horas de marcha en la sabana, llegamos a la orilla de un río llamado Manaurán, donde acampamos. El 22  remontamos el mencionado río hasta llegar a otras sabanas. Después de un día de marcha forzada, alcanzamos el río Yuguaga, por el cual nos embarcamos. Allí encontramos una agrupación de indios, en número de 200, pero más o menos, deteniéndonos en ese punto para renovar nuestra provisión de cazabe y bautizar 127 indígenas. El 27 emprendimos nuevamente marcha hasta llegar a un río llamado Carguita, donde hallamos otros caseríos de indios, quienes nos proporcionaron las embarcaciones necesarias para remontar dicho río, hasta entrar en una quebrada de regular cause, denominada Mohuac, la cual remontamos durante dos días. A pesar de hallarnos  muy cansados, seguimos viaje caminando por extensas sabanas hasta alcanzar el río Apanguán, el cual remontamos, hasta llegar, el día 1° del presente año, al río Yuruani.

Remontamos dicho río durante dos días de fuerte y penosa navegación hasta llegar al Pico Roraima, en donde aquel toma su nacimiento.

El mencionado río Yuruani en su confluencia con el río Kukanang, el cual también nace al pie del Roraima, viene a formar la cabecera del Caroni. Corre este último río de Este a Oeste y después de Sur a Norte hasta caer en el Orinoco, cerca de San Félix (Antiguamente  Puerto de Tablas).

En el trayecto recorrido encontramos varias tribus indígenas, en su mayor parte Arecunas y Pisacoas…………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………..
Por los informes que nos dieron nuestros baqueanos y los Jefes de las tribus por donde pasamos, se puede estimar en 30.000 el número de indígenas que viven en esas extensas comarcas.

En las sabanas del Roraima permanecimos hasta el 05 de enero………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………….

El 06 de enero emprendimos el viaje de regreso, pasando por los mismos puntos ya mencionados: pero como tomábamos los ríos de bajada, pusimos solamente la mitad del tiempo invertido en el viaje de ida, sobre todo, llegando a nuestro anterior campamento de Camarata el 17 del referido mes. Todos los indios de allí, principalmente nuestros ahijados, hubieran deseado que permaneciéramos unos días en ello: pero el mal estado de nuestra salud, sobre todo la del Presbítero Joaquín Rozo, y la escasez de nuestras provisiones, no nos permitieron acceder a las exigencias de nuestros amigos Arecunas.

El 18 por la mañana, salimos de Camarata y haciendo marchas forzadas, bajando los ríos, llegamos a la Estación de Chicanang, donde pasamos algunas horas y al siguiente día alcanzamos en la tarde la del Cuyuni El Dorado. ………………………………………………………………………………………….
En el Cuyuni tuvimos que permanecer algunos días, mientras venían las bestias que mandamos a buscar con un propio al Callao. Durante nuestra estada en el Cuyuni, regresaron los señores Urdaneta y Sifontes, haciendo este ultimo entrega de la Comisaria al señor Urdaneta.


Salimos del Cuyuni el 06 de de febrero y desviándome de nuestro camino para acompañar hasta el hato del Señor Antonio Oliveros, al Señor Presbítero Joaquín Rozo, quien venía gravemente enfermo, llegamos el 10 de febrero a el Callao . En dicho lugar permanecimos unos quince días para descansar y tratar de reparar un tanto de nuetra quebrantada salud.



Hubiera deseado presentar a usted, ciudadano Ministro, un informe más detallado sobre todo lo que hemos observado en nuestro viaje; pero las fiebres palúdicas que hemos contraído en esta larga expedición , no me lo permitían todavía, tanto mi hermano como yo, seguimos enfermos y sumamente debilitados.

Al mejor de salud, me prometo tener la honra de dirigir a ese Ministerio otra comunicación para suminístrale nuevos datos que creo de interés……………………………………………………………………………………………….................................................................................



Mientras tanto y con sentimientos de alta consideración Y respeto, me honro en suscribirme de usted, ciudadano Ministro, atento y seguro servidor.
                                            Francisco Chartier  


Ficha Técnica: Informe sobre la exploración mandada a practicar por el Gobierno Nacional, en el territorio comprendido entre el río Cuyuni y el Pico Roraima, según Resolución del Ministerio de Relaciones Interiores de 15 de junio de 1894.


Ficha Técnica: Informe sobre la exploración mandada a practicar por el Gobierno Nacional, en el territorio comprendido entre el río Cuyuni y el Pico Roraima, según Resolución del Ministerio de Relaciones Interiores de 15 de junio de 1894.


Tomado de:



1895 Mapa de una Sección de Guayana, preparado por el General Francisco Chartier,  para señalar su expedición al Monte Roraima (Colección de la Fundación la Guayana Esequiba)

Oscar José Márquez 

1. Titulo: Informe sobre la exploración mandada a practicar por el Gobierno Nacional, en el territorio comprendido entre el río Cuyuni y el Pico Roraima, según Resolución del Ministerio de Relaciones Interiores de 15 de junio de 1894.

2. Autor: Francisco Chartier (General)


Sobre  el General Francisco Chartier, no tenemos mayores datos o referencias. Solo que por disposición del Ministerio de fomento a finales de  diciembre de 1893,  es nombrado para efectuar una primera exploración entre el río Cuyuni y Monte Roraima. Y una segunda o continuación de la misma a mediados de 1894. 

En 1895 es nombrado Inspector General de las Comisarias  Nacionales del Amacuro y del Cuyuni. Conocemos igualmente una serie de comunicaciones e informes  al Ministerio de Relaciones Interiores sobre sus viajes,  inspecciones, y observaciones en el  Delta del Orinoco, ríos Amacuro, Acarabici, Cuyuni y otros. Así como  su posición radical frente a la usurpación británica en la costa atlántica al señalar el 09 de febrero por telégrafo desde el Callao a La Guaira el 09 de febrero de 1896: “….En la Cuestión de deslinde de frontera, me permito indicar que se debe batallar hasta lo último  para conseguir la desocupación de la Punta Barima. De allí dominan los ingleses la entrada de Boca Grande del Orinoco. Es necesario ver como los hacen retroceder hasta la Punta Nassau, sobre las costas del Atlántico…”.

Por otra parte  al respecto, solo podemos señalar que una vez proclamado el General Joaquín Crespo, encargado del poder Ejecutivo el 07 de octubre de 1892.  Conocedor como lo era  de la situación del país frente a la Cuestión de los límites con la Guayana Británica le llevan  a tomar la decisión de ordenar  explorar, vigilar,  custodiar y colonizar,  la codiciada Guayana. Por lo que encamino todos sus esfuerzos  a llamar a: “…Caracas, en el término de la distancia, a personas que poseían conocimientos especiales de aquellas inmensas y despobladas comarcas; y a la brevedad posible partieron los comisionados y exploradores designados al efecto…”. Entre ellos  los  Generales  Francisco Chartier, Domingo s Sifontes y otros.

El origen de las referidas acciones en la Guayana, nacieron de las propias palabras del Presidente Joaquín Crespo, en su Mensaje ante el Congreso al señalar que en su  afán por dar término:

 “…honroso a la enojosa cuestión de límites con la colonia inglesa de Demerara… …ante la situación de constante zozobra, obliga al Gobierno venezolano a disponer medidas como las que no ha mucho se ha visto precisado a dictar, para poner a cubierto de nuevos peligros los territorios amenazados. Los Ministros de lo interior y de lo Exterior, os hablaran inextenso del origen de tales providencias y de su naturaleza y alcance…”

“…El Gobierno   cuya dirección se me ha confiado, pone todos sus conatos en impedir, como lo ha conseguido, que mientras la cuestión de límites no entre en vía de definitivo arreglo, la línea de avance de las autoridades coloniales se extienda mas dentro del territorio de la Republica…”.

Por lo tanto en las instrucciones dadas al General Domingo Sifontes según comunicación del 5 de enero de 1894, se le ordenaba que procediera:

“…y  practicara o,  y hará practicar las exploraciones que sean necesarias para elegir los lugares en que hayan de fijarse en lo sucesivo otras Estaciones Nacionales… …una sobre las vertientes del Cuyuni, lo más cerca posible del Pico Roraima, y la otra en un punto intermedio entre aquella y la desembocadura del Yuruán…”

La Nación venezolana debía a toda costa tratar de llegar por lo menos al Monte Roraima, porque si bien es cierto  en el remoto pasado los descubridores, conquistadores y exploradores españoles habían recorrido en búsqueda de El Dorado en esas inmensas y remotas regiones tomando posesión de las mismas como era la costumbre española. Reforzada por las diferentes  Cedulas Reales y Capitulaciones  que les eran concedidas y por los  tratados que implícitamente señalaban que esos territorios  le pertenecían primero a la Corona Española y luego a la Republica de Venezuela.

Sin embargo a pesar de los  esfuerzos  de los españoles  que recorrían las inmensas vías fluviales que representaban las cuencas del Orinoco, Esequibo y Amazonas  por buscar un paso entre el Orinoco- Cuyuni y el Esequibo, así como entre el Orinoco-Caroni y el Rupununi-Esequibo; y entre el  Orinoco-Caroni-Pacaraima; Orinoco Caura- Pacaraima Uraricuera-Branco-Parima-Esequibo. Para buscar un paso o interconexión no les sería fácil y le llevaría siglos conseguirlo a pesar de que los indígenas conocían esas rutas y las ocultaban al igual que las descubiertas por españoles y portugueses, que las ocultaban a su vez.

Después de las primeras exploraciones  hacia y por el  Caroni Diego de Ordaz en 1531; de Alonso de Herrera en 1533;  la expedición española que entre 1550-1556, salió desde margarita hacia el Esequibo, donde  conjuntamente con los indios Arucas. Remataron  este, subiendo por el Rupununi para  cruzar   la divisoria de aguas entre el Esequibo y Amazonas y retornando  por este de acuerdo a lo señalado en el  Mapa de los Ríos Amazonas, Esequivo o dulce y Orinoco y comarcas Adyacentes  documento este en el que aparece por primera vez la palabra Guayana ; la   del Padre Salas en 1560;  la de  Antonio Berrios a partir de 1585, que concluye con  la Fundación el  poblado de San Tome de Guayana, por este en 1596.

 Entre 1600 y 1621 los españoles se construyeron y se establecieron en una isla en las bocas del Cuyuni con el Esequibo donde construyeron una fuerte  llamado Burgos.

Posteriormente las exploraciones de los Capuchinos Catalanes por el Caroni les llevan a fundar en 1724 la Misión de Suay, sobre este río  a unos veinte kilómetros de su desembocadura.  Misión esta que fue la base y el núcleo de todas las entradas, que los llevaron a cruzar la divisoria de aguas para conectarse por las cabeceras del Upata, donde encontraron tierras de sabanas sin la alta cubierta vegetal o selvas, que interfiriera en el desarrollo agropecuario. Lo que le permitió a los capuchinos  se extendieran por  hoya del Yuruari.

La Misión de Suay, a su vez permitió  que las expediciones lleguen a su vez a través del Caroni y del Paragua  a la Sierra Pacaraima, y al río Parime.

La Primera Fundación de la villa de Upata fue en  1739 la cual en la realidad se concreta el 07 de julio de 1762.  Ubicada estratégicamente  entre San Tome en el Orinoco y las misiones Capuchinas al interior en la divisoria de aguas del Orinoco Esequibo. Como bien lo señala Pedro Cunill G, en Geografía del Poblamiento venezolano,  se convirtió en la  comarca guayanesa más utilizada para las haciendas y conucos pertenecientes a españoles y criollos en el uso del suelo agropecuario.

En el Cuyuni, los capuchinos catalanes habían construido la misión de Corumo,  la cual fue destruida por los Caribes en 1750, y procedieron a solicitar se construyera  un fuerte en esa región para evitar la incursión de estos y poder consolidar las posesiones españolas y la expansión misional al suroeste.

Para 1772, al tener conocimiento los Capuchinos que el Gobernador Manuel  Centurión,  preparaba un expedición  por la hoya del Caroni. Procedieron a organizar y a enviar a los Padres   Benito de de La Garriga y Tomas de Mantaro, acompañados de algunos españoles  e indígenas. Quienes procedieron a remontar el Caroni hasta su confluencia con el Icabarú. Sin que se percatasen de la existencia de la Gran Sabana por recorrer  este  solo una zona selvática.   Como bien lo señala Cesáreo de Armellada,  quien recorrió  toda esta región en su obra Por la Venezuela indígena de Ayer y Hoy, que si bien hubieren subido o remontado por el río Tirika,  se habrían  topado con la zona de sabana o prado herbáceo (La Gran Sabana),  lo que les hubiese permitido asentarse en esas extensas sabanas.

Continuaron por el Icabarú, remontaron  por este  hasta sus  cabeceras para traspasar las cuencas del Orinoco con el Amazonas. Para llegar hasta el río Parime, en un recorrido que duro 50 días atacados,  acosados y proseguidos por los indígenas   debió de retornar esta expedición en la que perdieron los documentos de la ruta trazada y sus anotaciones.   Considera como la primera de su tipo en relación al descubrimiento de la Gran Sabana.   

Nuestra Señora de Belén de Tumeremo es la última población  Fundada en 1788, a 49 lenguas de lenguas de angostura, a 27 de Upata y a unas tres leguas  de las orillas del Cuyuni, que servía de base y auxilio  a las expedientes a dicha cuenca para frenar a las incursiones de Caribes armados por los holandeses.

El ansiado fuerte de Corumo, al fin fue terminado en 1792,  cuyas diligencias  por los Capuchinos Catalanes se remontan a 1758, como lo señaláramos anteriormente ubicado  en la zona de tránsito o  de contacto entre el Esequibo y el Caroni a través del Cuyuni- Yuruari.  

Para 1817 los capuchinos habían fundado 29 misiones o pueblos indígenas  con más de veintidós mil indígenas residentes en ellos más dos villas de españoles. En la realidad fueron 67 fundaciones pero muchas de ellas no tuvieron suerte ya que desaparecieron por las enfermedades como la viruela, fiebre amarilla, por el levantamiento de los indígenas o su destrucción por los Caribes    en la Guayana entre el rio Orinoco y el Esequibo.

Con  la guerra de independencia se inicia su decadencia al destruirse el régimen político económico  y poblacional independiente que  las misiones  habían establecido debido a su independencia administrativa, y económica ya que estos se autofinanciaban. Ni los holandeses y posteriormente menos aun los ingleses lograron hacer los esfuerzos  que habían hecho los españoles en sacrificios inversión y perdidas de humanas   por conquistar y colonizar los territorios entre el Orinoco y el Esequibo. 

Entre los  primeros exploradores que logran llegar a la Gran Sabana que abrieron de alguna manera la vía o    camino hacia esta más o menos por la que existe actualmente.   En el eje El Callao, Tumeremo, Casa Blanca,  El Dorado, las Claritas, Km 88,    por supuesto con las modificaciones del caso en que se encuentra hoy día  fueron la del  General Nicolás  Mesa,  quien fue nombrado Sub Comisario de la Estación del Yuruán el 28 de diciembre de 1893. Quien   procede a subir por el río el Yuruán y a través de uno de sus afluentes logra  cruzar la sierra de Lema divisoria de aguas de la cuenca del  Cuyuni a la sub cuenca del  Caroní (Cuenca del Orinoco).  Sin lograr  avanzar más allá, retornando nuevamente, a la Estación del Yuruán.

La segunda  expedición la  dirige  el General  Francisco Chartier, quien fue autorizada por el Ministerio de Fomento, en una primera exploración mediante resolución del 1° de agosto  de 1893, para que: “…remontase el rio Cuyuni, el Yuruán y siguiese por la Sierra de Rioconoto hasta el Pico Roraima…”, a su vez llevaba instrucciones precisas del Ministerio de Relaciones Interiores. 

El General Francisco Chartier,  inicia esta exploración, y envía una  primera comunicación  fechada en Nueva Providencia el 14 de Noviembre de  1893  al  Dr. Feliciano Acevedo Ministro de Relaciones  señalándole que:
“…se han comprobado los informes anticipados que di al Gobierno… …”

Señala seguidamente que:
 “…emprenderemos aquí marcha para unirnos con los primeros y seguir  todos juntos rumbo al sur y después hacia el Este para alcanzar el Pico Roraima…”.

Esta primera comunicación es acompañada con un croquis sobre el cual refiere:

“…Por el pequeño plano que le incluyo, podrá usted seguir fácilmente la marcha de la Expedición. El trazo con lápiz colorado, es el camino seguido por la mitad de la Expedición desde Ciudad Bolívar. Las Líneas amarillas marcan el itinerario que vamos a seguir todos cuando reunidos. Lo señalado con rayitas indica el regreso…”.

El Ministerio de Relaciones Interiores a su vez por Resolución del 15 de junio de 1894,  dispone nombrar al General Francisco Chartier:

“… Explorador e Inspector del territorio nacional, en toda la región comprendida desde la  desembocadura del Yuruán en el río Cuyuni, siguiendo el curso de este río y continuando al sur de sus vertientes, en línea directa, hasta el Pico Roraima y que los trabajos de exploración se extiendan desde uno o más puntos cualesquiera que el explorador juzgue convenientes,  tomados en toda la extensión de la línea expresada, hacia el Esequibo…”.

Esta Resolución Como podemos  observar tiene un gran valor e importancia histórica por que prácticamente se le dan instrucciones precisas al General    Francisco Chartier,  de  llegar hasta el río  Esequibo.

La referida Resolución establece   composición de la expedicion:

“…La Expedición de que se nombra Jefe al General Francisco Chartier, se compondrá del siguiente personal: el Jefe Explorador; el Secretario de este, de su libre elección; de un Sacerdote Católico Adjunto a la Expedición, nombrado por resolución especial de este ministerio; y de tres Rondas de Policías y cuatro Asistentes indígenas designados por el jefe…”.

Concluye la Resolución señalando que: “…El Inspector y Explorador de la región mencionada escogerá en ella los puntos que juzgue más convenientes para el establecimiento de nuevas estaciones venezolanas, a cuya organización  procederá el Ejecutivo Nacional, en vista de los informes que aquel le proporcione, como resultado de sus trabajos…”.

Con la misma fecha del 15 de junio de 1894,  se procede a signarle un presupuesto incluso por  mensualidades  adelantadas de 3.370 bolívares de esa época, para cubrir la referida expedición.

Con la misma fecha a su vez se nombra al:

 “…Presbítero Joaquín Rozo, adjunto a la expedición exploradora del territorio nacional en la región comprendida desde la desembocadura del Yuruán en el Cuyuni, rumbo al Sur por las aguas de este río, hasta el Roraima, y la cual ha sido puesta a cargo del ciudadano General Francisco Chartier…”

Por lo que el primer venezolano hasta donde tengamos conocimiento hasta ahora que logra llegar a la Gran Sabana es Francisco Chartier,  al explorar diferentes afluentes del Cuyuni, como el Yuruán, después de semanas de infructuosa búsqueda retorna sobre sus pasos para subir nuevamente por el Cuyuni, remontar a su vez por el Chicanang de este, sube  por el Acuchi. Hasta su nacimiento para proceder a  cruzar La Sierra de Lema,   divisoria de aguas entre  las cuencas del  Cuyuni - Caroní perteneciente a la gran cuenca del Orinoco.

Conducido por unos indígenas  llega al río Carrao donde se embarca para pasar los saltos de de Carimán y Aguarinka subir por este hasta el río Akanang,  hasta llegar a Camarata, donde permanece varios días procede a  explorar sus alrededores. Posteriormente se embarca en  el río Acha, remonta este para continuar  luego por tierra durante dos días para cruzar la sierra de Lintupué, hasta la vertiente opuesta. Llega así  a un rio denominado  Manaurán, remontando este hasta llegar a otras sabanas, para seguir a pie para llegar al río Yuguaga. Donde embarcan nuevamente hasta un determinado punto para proceder a seguir a pie hasta llegar al río Carguita, donde unos indígenas les facilitan unas embarcaciones hasta llegar la  quebrada Mohuac,  la cual remontan  durante dos días. Para seguir caminando nuevamente hasta que alcanzaron el río Aponguao,  remonta  este hasta llegar al río Yuruani. Por el cual suben durante dos días hasta llegar al Monte Roraima.

De  acuerdo al informe presentado por el General Francisco Chartier,  después de diferentes intentos frustrados por buscar un paso entre la cuenca del Cuyuni, a la del Caroni en sentido sur este para dirigirse al Roraima  sale el 28 de noviembre de 1894 de la Estación de Chicanang  y ayudado por indígenas logra por fin llegar a las estribaciones del Monte Roraima el 01 de enero de 1895. Convirtiéndose así en el primer venezolano del que tengamos conocimiento en llegar a él, como lo señaláramos anteriormente.

Los venezolanos  estamos en deuda con este personaje de la vida real, cuyo informe ha permanecido en los archivos nacionales, sin que sea divulgado  a penas unas breves referencias al respecto entre ellas la  del eminente jurista Dr. Edgar Pardo Stolk, con motivo de  su incorporación  como Individuo de Numero en la Academia de  Ciencias, Físicas, Matemáticas y Naturales, en febrero de 1959.

El General Francisco Chartier, fue el primero venezolano en compañía de dieciocho personas más en  cruzar este agreste y selvático territorio, de alguna manera a su vez trazo la ruta a la Gran Sabana que muchos años después se trazaría y que seguirían otros exploradores  a través de la Sierra de Lema, claro está, con las debidas correcciones.  

Hoy en día a la entrada de la Gran Sabana, frente a la Sierra de Lema, se encuentra el Monumento al Soldado Pionero, para aquellos soldados de  las Fuerzas Armadas Nacionales, quienes a finales de los años 60, del siglo pasado. Construyeron la carretera que permitió la comunicación terrestre entre el Km 88 y Santa Elena de Uairén.

Sin embargo a este anónimo  venezolano, quien seguramente se gano peleando, y  batiéndose cuerpo a cuerpo en alguna de  las luchas fratricidas que asolaron a  Venezuela  en el último cuarto de siglo XIX, el grado de General.  Quien en un momento de constante zozobra, que asolaba a Venezuela por la apetencia de la Gran Bretaña de apoderarse   de los territorios al oeste del rio Esequibo hasta la Serranía de Upata o el mismo Orinoco.  Les demostró a los ingleses  que bien podía Venezuela defender su territorio.

 No tiene una mísera placa,  que recuerde la hazaña de alcanzar las estribaciones del Monte Roraima el 01 de enero de 1895, por primera vez desde la cuenca del Caroni.  A pesar que  una exploración inglesa dirigida por Sir Everand Thurn, violando el Acuerdo   o status quo de  1850 ascendió el Monte Roraima en 1884. En Ejecución de su política de la posesión efectiva, establecida por el Foreign Office para apoderarse de los territorios al oeste del río Esequibo. 

El General Francisco Chartier,  procedió anexar a su informe un Mapa de una Sección de Guayana, de su autoría para señalar su ruta en la expedición al Monte Roraima.

Este mapa elaborado por Francisco Chartier,  va a servir de base para la elaboración de los sucesivos mapas que llevaran por título: Mapa de una parte de Venezuela y de la Guayana Británica demostrativo del Avance de las Pretensiones Inglesas en el Territorio venezolano.

3. Tema: Derecho Territorial venezolano, Utis Possidetis Iuri.    Líneas Schomburgk, Comisaria General del Cuyuni y sus Afluentes,  Monte Roraima, Gran Sabana,

4. Descripción: Este nos presenta  nos presenta  el recorrido geográfico entre el rio, Cuyuní, Yuruán, Chicanang, 

5. Año de Publicación: 22 de abril de 1895.


6. Lugar: Caracas:

7. Editorial:  

8. No de Páginas: 08 páginas

9. ISBN:

10. Peso:

11. Ancho:

12. Largo:

13. Tipo de papel:

14. Tipo de Publicación: Informe

15. Temas Relacionados: 
Venezuela Límites con la Guayana Inglesa-Británica; Guayana-Limites-Venezuela; Guayana Esequiba; Zona en Reclamación; Reclamos Territoriales; La Cuestión con la Guayana; Guayana Inglesa; Cartografía de Guayana; Cartografía de la Gran Sabana;   

16. Agencia:
Ministerio de Relaciones Interiores de Venezuela

17. Colección:
Perteneciente a la serie de informes elaborados y  publicados sobre la divulgación y defensa de los derechos de Venezuela sobre los territorios de la Guayana Esequiba ubicados al oeste del río Esequibo.

18. Contenido:
  Informe

20. Publicación:
El Informe sobre la exploración mandada a practicar por el Gobierno Nacional, en el territorio comprendido entre el río Cuyuni y el Pico Roraima, según Resolución del Ministerio de Relaciones Interiores de 15 de junio de 1894. Elaborado por el General Francisco Chartier lo podemos enmarcar en la bibliografía  publicada entre 1850- 1897 que abarca el periodo No IV que va desde El Acuerdo o status quo de 1850 hasta la intervención estadounidense en 1894 que concluye con el Tratado de Washington de 1897.